Presentación

 


 
 

 


Contador gratis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

Esto decíamos hace un año, cuando nacimos.

 

AGOSTO DE 2009

NOS PRESENTAMOS

Este sitio es para todos. Cuando nos referimos a todos, es literalmente así. Claro que quienes entren seguramente tendrán algo que ver con el mundo de la moto, sean éstas de dos, tres o cuatro ruedas, porque la definición de moto va más allá de la cantidad de ruedas sobre las que se esté.
Muchos conducirán, a otros les gustarán, otros venderán y/o comprarán y también habrá quien las extrañe.

Nuestra mente tiende a clasificar a la gente. Es fácil decir que están los motociclistas clásicos, pisteros, off-road, amantes del custom, de las marcas, los que trabajan en ellas, los que trabajan para ellas, los amantes de las naked, las dual-sport, las touring, supermotard, caferacer, streetfighter, mal educados, suicidas, generosos y cuanta variante se nos venga a la cabeza. 
En motomdz pensamos que hay tantas clases de motociclistas como, valga la redundancia, motociclistas hay. 
Uno puede ir en una moto de 48c.c o en una de 2300c.c, pasando por todas las variantes posibles, pero es -o debería ser- la misma persona en cualquier moto o como peatón o como conductor de auto. Lo que une a todos los motociclistas creemos que es la pasión por andar en ellas. Algo inexplicable para quien no ha subido alguna vez a alguna.
Este sitio es tanto para el que trabaja en una moto, como para el que  pasea en una, sin olvidar a quien viaja, compite o sólo la usa para trasladarse.

También seremos tanto el eco del grito de quien sufra alguna injusticia de parte de quienes deben impartir justicia, como el de la voz que te dice que uses casco, que estés equipado, que seas prudente, aunque ya estés mayorcito para consejos. La idea es que quien entre aquí encuentre incluso más de lo que busca. Quien entre buscando repuestos, los encontrará. Pero también encontrará accesorios que se usen en viajes por rutas o fuera de ellas. Y anécdotas e historias de gente que viaja. Y fotos de esas motos. Y los lugares donde las venden. Y los puntos a favor y en contra de cada moto. Y lo que hay que mirar antes de comprar una. Y opiniones. Y rendimientos. Y mapas. Y fotos de lugares. Y recomendaciones. Y sitios donde comer o dormir. Y equipamiento. Y tantas cosas más... La idea es que al entrar a motomdz.com.ar  tengas la sensación de estar en un camino donde a cada paso, a cada lado, se encuentre lo que uno busca y todavía más.

 


 

 

Y este nuestro pensamiento, que repetimos:

 

 

Entre el deber ser y lo que es.

Si vamos a hablar del tema, seguramente será para polémica y la verdad es que nada mejor que la discusión y el intercambio de ideas para sacar algo en limpio, algo que nos sirva a todos. Por eso con gusto tenemos abierto el correo para publicar las opiniones de quienes leen esto.
Tirar el tema de seguridad a la mesa no es fácil, es relativo y depende de quien lo encare. Sin embargo, vamos a tratar de hablar de motos, que es el tema del que se ocupa este medio que es medio porque no llega a ser un entero de comunicación. pero veamos algunos ejemplos para darnos cuenta de lo complicado del tema.
Si hablamos de seguridad jurídica, para las empresas extranjeras significa poder llevarse todo, hacer lo que se les antoje y no pagar impuestos. Entonces sí dicen que hay seguridad jurídica (para ellos).Claro, esa seguridad traerá inseguridad para todos, porque los impuestos que deberían pagar, deberían ir para combatir la inseguridad en general. Eso, si no quedan en el camino. Si hablamos de seguridad jurídica pero a menor escala, se nos viene a la cabeza que lo lógico es que el que cometa una falta o un crimen, lo pague como la ley dice, debería decir o como nos gustaría a nosotros que esa persona lo pague aunque no esté en la ley o como nos parece que el juez debe interpretar la ley. Tendemos a pensar que se hace justicia cuando el fallo nos favorece... ¿ O no es así ? A nadie le gusta que lo dañen y eso quede impune y nos da placer quedar impunes cuando es uno el que se mandó la macana.
Si hablamos de , por ejemplo, seguridad alimentaria o el derecho a ella, bueno, ya sabemos cuantos millones no la tienen y si no lo sabemos es porque no queremos o no nos importa. Total, "queda tan lejos el mundo..." diría Susanita de Mafalda. A veces basta con darnos un baño en las aguas de ese río purificador llamado limosna.
Si hablamos de seguridad personal, el tema también cambia según quién opine. La seguridad pública es mala, no sabemos quienes nos defienden y quienes no, hay muchas zonas grises donde se confunden unos con otros. La violencia en la calle llevó a muchos a refugiarse en barrios privados, donde a su vez se está a merced de seguridad privada y donde también ocurren delitos pero que van desde el encubrimiento total hasta la cobertura mediática total. Sin contar con los  que van de visita y se ofenden por ser pasados por interrogatorios propios de enemigos cuando en realidad se trata de ir a ver amigos.
Si hablamos de seguridad vial, bueno, ya nos vamos acercando al tema que nos trajo aquí. Todos tenemos algún conocido que ha sido víctima de algún robo, sino nosotros mismos. Es feo. La impotencia que invade es conocida. Nos cuesta lo que tenemos y nos duele no tenerlo más. Y por si fuera poco, debemos estar agradecidos de no ser lastimados o sencillamente de estar vivos. Cuando tenemos hijos, peor. Cuando tenemos hijos que andan en moto, nos cansamos de decirles que entreguen todo, que no se resistan y mil consejos, lo cual tampoco es garantía de nada. Quizás nuestra moto es producto de 500 sueldos, o tal vez de sólo una parte de uno solo o producto de un pequeño esfuerzo. Quizás algún seguro se haga cargo, en la mayoría de los casos no es así. Quizás la víctima la usa para los días lindos, o tal vez sea el unico medio de movilidad e instrumento de trabajo que tenga. Esto no está en discusión, son realidades distintas. Digamos que está todo bien, por ahora. Pero no queremos más de esta inseguridad. Ni de la otra. De la que provocamos o somos victimas al movernos por las calles. La de los chicos de los delivery que andan como verdaderos tarados por lo menos por dos causas: o se creen grandes pilotos por arrancar espejos y no ser agarrados o deben andar a mil por lo mal pagos que están y por el perverso sistema de "lo necesito ya, no importa cómo y no me cobrés caro" que imponen algunas empresas. La de los autos viejos sin luz, sin frenos, sin seguro con conductores sin el mínimo respeto. O la de las 4x4 conducidas por señoras "fashion" que no tienen la menor idea de la potencia y el tamaño de lo que manejan, total, el seguro "me cubre todo". Quien esto escribe lleva más de 30 años conduciendo  y ha sido víctima tanto de uno como de otro ejemplo. Parece ser que todo vale. Que el pez grande se come al más chico. Que el micro se le tira encima a la camioneta, ésta hace lo mismo con el auto, éste se le tira a la moto y hasta la moto se le tira  a la bicicleta o al peatón. Después ese mismo peatón tal vez se suba a un auto y continue este círculo vicioso. O tal vez la esposa o el hijo del conductor de micro tengan una moto y pasen a formar parte de esto. Todos estamos involucrados. Todos sabemos que a veces, cuando se comete un error, basta con una seña pidiendo disculpas y seguir con más cuidado para que todo quede ahí. Todos sabemos también que si cometemos un error y no lo admitimos y sobre ello, atacamos al que fue atacado, lo único que logramos es o humillar al otro o una reacción a veces más violenta. Una espiral. Un circulo vicioso. Transformarlo en círculo virtuoso es nuestro deber. Pensemos qué es causa y qué es consecuencia en todo esto. Seguridad, inseguridades. 
¿ No será que la seguridad de algunos engendra la inseguridad de otros? Volvemos al tema del principio de la nota. ¿ O tal vez la inseguridad de muchos  es la seguridad de pocos? Discutámoslo. Serán bienvenidas todas las opiniones. Ah! La imagen de aquí a la derecha, ese lugar tan lindo para recorrer en moto,  es también parte del muro que divide México de Estados Unidos, que además hace sentir un poco más seguros a los vecinos del norte.

 


 

 

Agosto de 2010

 

 

 

 
 
Editorial de Junio de 2010 : Motochorros
 
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es llevado por un “motochorro”.
 
Días atrás, ante una gran demora en el tránsito, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, al ver que no llegaba a tiempo a una de las tantas citas con la justicia que está enfrentando, decidió pedirle a un motociclista que lo llevara hasta su destino.
Hasta ahí el hecho.
 
Dos comentarios: Macri, o Mauricio, como le gusta que le digan, es el impulsor de la medida de prohibir el traslado de personas en moto, es también quién lleva adelante la obligación de los motociclistas de ser identificados con un chaleco con el número de patente y además es quien amenaza con quitar las motos a aquellos que no llevan casco puesto.
 
El Jefe de Gobierno, en declaraciones a periodistas, tuvo un acto fallido y dijo “que le pidió a un motochorro” que lo llevara.
El Jefe de Gobierno viajó en moto, como acompañante, sin casco y sin chaleco, o sea sin las cosas que quiere obligar a usar a los demás. Pero claro es muy Pro viajar de improviso en moto para llegar a una cita a la que no estaba obligado a ir ni planeado que concurriera. Pura prensa. Ganas de mostrar decisión ante el impedimento de llegar en auto. A Macri le caen tan bien los motociclistas como los piqueteros o la gente del sur de la ciudad que gobierna, eso se cae de maduro. Seguramente no los considera “vecinos”, como suele decir, ya que la mayoría son trabajadores de ingresos bajos y muchos llegan a la ciudad desde la provincia.
 
Ya hemos hablado aquí de los chalecos y ese tipo de medidas discriminatorias. Hablar de prohibir el traslado de un acompañante en moto es casi tan tonto como prohibir que viajen más de dos personas en un auto, lo contrario que se pretende en todo el mundo.
Tenemos un problema con nuestros corresponsales: no les creemos. Teníamos dos reporteros gráficos en el lugar del hecho y los dos nos enviaron imágenes sospechosamente diferentes. Tomamos una decisión salomónica y publicamos la de ambos reporteros. Sepan disculpar si hay un error.

 


 

MAYO DE 2010

 

 

MOTOMDZ: Una mirada al mundo de las motos desde otro lugar

 

EDITORIAL  DE ABRIL DE 2010 

Un amigo me dijo sabiamente “me parece que lo principal es cuidar la vida”. Un policía dice “ la ley dice que debe llevar casco”, aunque no importa si ese casco es de fibra de vidrio casera, tiene dos milímetros de espesor con el forro de cuerina incluido y tiene la rigidez de un huevo de pascua. Un vecino habla con una vecina y le dice “..y en la moto, el paragolpes es la cabeza…” Un pibe dice “ …noooo, me da calor, me despeina, me siento ahogado, no veo nada…” Otro dice: “nadie me puede obligar a usarlo, yo hago con mi vida lo que quiero…” Uno con pinta de saber dice “ no hay nada como el viento en la cara…” mientras se saca algunos insectos incrustados en la nariz y en los párpados, sin contar los que se ha tragado y la venda que cubre una úlcera en uno de sus ojos, ocasionada por unos granos de arena a 60 kilómetros por hora. Algunos comerciantes dicen “llevate este si no te alcanza para uno de marca”, sabiendo que lo que ofrecen es una porquería y hasta trucho. No faltan los que miran la moto, después el casco y luego la ropa de quien lo lleva y dice “mucho casco para tan poca moto”. El tonto no sabe que lo que se debe cuidar es lo que va dentro del casco y no la moto, pero claro, esa manera de pensar deja al descubierto que el mismo no tiene mucho para cuidar allí adentro.
La mayor parte de las fuerzas de seguridad llevan cascos no homologados, vencidos o ya inútiles debido a algún golpe o caída. Lo mismo sucede con los empleados municipales de tránsito. Muchas veces sujetan las viseras con tornillos pasantes hacia el interior del casco. Las anomalías que se ven a diario tanto entre los que deben hacer cumplir una ley como entre los ciudadanos en común son innumerables.
Hace unos días, un pareja de chicos de 16 años murió al caer de una moto mientras escapaban de unos empleados municipales que los habrían encerrado con una camioneta luego de perseguirlos para reprenderlos por no llevar casco, documentación o lo que sea. Supuestamente estos empleados municipales querían cuidarlos, protegerlos, hacer cumplir la ley que dice que hay que llevar casco, persiguiéndolos hasta que se mataron por no llevarlo. Vaya si demostraron que andar sin casco es peligroso. ¿Verdaderamente alguien piensa que puede ser verdad eso de que les importe la vida de otro? Es ridículo, grotesco, infame. Me quedo con lo de que lo principal es la vida.
 
 

 

 


 
 
 
EDITORIAL MARZO DE 2010
 
Para algunos andar en moto se trata de una puesta en escena con una banda de sonido de AC/DC y cara de pocos amigos. Este escenario y su banda sonora correspondiente van cambiando de acuerdo al tipo de moto, precio de la misma y actividad de su dueño. Sin caer en estereotipos, estas combinaciones son variadas. Puro circo. Mucha pose. Tiene su lado simpático también.
Simpático y útil sería que los motociclistas hagamos algo por la gente afectada en Chile por el terremoto. Ya hemos hablado en estas páginas de la solidaridad.
Hay otros que andan en moto por el mundo por motivos algo más trascendentes. Desde hace algunos días nos escribía a motomdz un australiano que daba la vuelta al mundo en moto con una campaña para prevenir el cáncer. Simon Buckley salió hace un año de su Australia natal. Llegamos a tener poca pero buena comunicación. Historias de su viaje se verán en estas páginas. Ayer nos decía que se dirigía ya a Ushuaia para luego cruzar hasta la Antártida. Nos dijo que pensaba quedarse un par de semanas más ya que de verdad le había gustado nuestro país.
Unas horas más tarde nos llegaba la fría información que Simon había sido encontrado sin vida en la ruta a pocos kilómetros de Rio Grande. Solo, con su moto, muy lejos de su hogar y muy cerca del llamado fin del mundo terminó su vida en un accidente. Lo que no es un accidente y tal vez sea imposible probar es la gente que salvará su vida gracias a la campaña de prevención que Simon llevó adelante por tantos países. Eso no se sabrá tal vez nunca. No es que dio su vida por esto. Tal vez era algo adicional al viaje. Pero estaba la intención de hacer algo por los demás que trascendiera el mero viaje en moto.
Una nota de hace unos días en el blog de Simon hablaba de alguien que seguía los relatos de su viaje, que deseaba verlo pronto y que se sentía orgullosa de él. Era su madre. Tenía, tiene, razón para estarlo.
 
 
 

 

 
 
 

 
EDITORIAL DE ENERO DE 2010
QUE SEA UN BUEN AÑO...

 
Bienvenido sea este año y los mejores deseos para muchos de los que leen esto y para muchos de los que no.
Ya vamos por nuestra sexta entrega y no dejan de sorprender las visitas que recibimos en este sitio on line que intenta ver el mundo del motociclismo desde otro punto de vista. Esto no es porque nos hagamos los originales, sino porque sale así. Parece raro ver notas de arte, críticas de cine o visiones de hechos históricos desde el punto de vista de un motociclista, pero también es cierto que el arte puede estar en todos lados, se puede criticar o elogiar una película no sólo porque aparezcan las motos que a uno le gustan, se puede tratar de hacer llegar conocimientos de seguridad para los más jóvenes y para los no tanto para prevenir los accidentes y se puede entretener e informar sin tener que elogiar productos que no son buenos. Se puede.
Aunque también se puede hacer lo contrario: publicar muchas chicas, algunos nombres conocidos para conseguir sponsors, muchas fotos para que las vean quienes aparecen en ellas, hacer grandes listas de nombres en diferentes clasificaciones de carreras y otros “trucos” por el estilo.
Pero vamos por otro camino. Como suelen hacer los motociclistas con cualquier tipo de moto. Y por ese camino ya nos han visitado más de 11 mil personas. Vamos por más.
Al comenzar esta nota deseamos un buen año para muchos. No es que discriminemos. Sólo se trata de ser sincero y deseárselo a aquellos que lo necesitan y a aquellos que lo merecen. No a todos. Muchos no lo necesitan, sería una redundancia, sería distribuir mal los deseos. No lo necesitan aquellos que vienen de décadas de pasarla muy bien a costa de quien sea y mostrando los dos extremos de su miseria: ostentar con lo bien que les va o quejarse todo el tiempo a pesar de lo bien que les va. Muchos lo necesitan. Muchos lo merecen. Especialmente quienes no hacen mal a los demás, quienes emprenden, quienes se superan, quienes hacen algo por el otro.
Que sea un buen año.




 


 
 
 
EDITORIAL DE FIN DE AÑO
PENSEMOS UN POCO EN EL OTRO
Ya estamos a finales de año. Nuestra quinta entrega y más de 10 mil visitas en poco tiempo nos alientan a seguir y nos ponen contentos.

No nos caracterizamos por ser “políticamente correctos” en cuanto a lo que pensamos, opinamos y escribimos. No es a propósito. Es sólo un intento de ser sinceros. Hemos tenido notas en contra del Dakar tal cual como es ahora, hemos escrito criticando a las autoridades, legisladores, policías o intendentes cuando nos querían adornar con calcos o chalecos o cuando muestran su prepotencia o ignorancia. 

También hemos criticado a los mismos motociclistas que discriminan a otros por la razón que sea o a los que andan arrancando espejos de autos sin respetar regla alguna y que son la causa de que nos señalen luego como “loquitos”.
Decir lo que pensamos tal vez no nos traiga muchos beneficios inmediatos, pero queremos darle otro punto de vista al tema de las motos, motociclistas y publicaciones en general acerca de las dos ruedas.
 
Este mes quisiéramos dedicar unas líneas a los motociclistas que trabajan como delivery o en las mensajerías.
Este año finalmente parece que las ventas de motos llegarán a las 550 mil unidades en toda Argentina. Un gran porcentaje se usan para trabajar, otras para ir a trabajar, otras para pasear, otras para deporte o para uso recreativo.
Desde hace más de 15 años vemos cómo han proliferado las mensajerías y los comercios con servicio de delivery (entrega) a domicilio.
La economía en el consumo de combustible, la comodidad de evitar congestiones de tránsito , la seguridad y la rapidez son algunas de las razones para  el uso de estos servicios. Crecieron mucho. También creció la precariedad del trabajo en general. 
Y también creció la precariedad en estos trabajos. Y lo que vemos es, entre tantas otras cosas, lo siguiente:
Chicos que apenas compran sus motos salen a trabajar en ella en medio del tránsito más salvaje. Con una licencia de conducir que se la dan después de unas preguntas tontas y una prueba de manejo más tonta aún. Jóvenes que no tienen la conducta, educación o el dinero para equiparse correctamente para andar en una moto con casco por lo menos.
 Gente a la que se le vende un casco que seguramente no lo usaría ni el que lo fabrica ni el que lo vende o que no serían homologados ni por la propia madre del dueño de la fábrica. Chicos que trabajan “en negro”, sin cobertura o derecho laboral alguno. Jóvenes a los que se les paga muy poco pero se les exige mucho: el cliente tiene la razón y necesita las cosas ya mismo, cueste lo que cueste. 
Si al motociclista lo parten en dos por ir apurado para poder hacer otro “viaje” y ganar un poco más, no importa. Que vaya otro. Y que no cobren “caro”, porque el cliente no quiere pagar mucho el servicio de que alguien se desplace en dos ruedas lo más rápido que pueda a cualquier hora, con lluvia, frío o calor para llevarle ese papel para cerrar un valioso negocio o bien el sushi mientras lo espera cómodo en bata. ¿Cuánto se puede pagar eso? ¿Una propina? ¿Como cuando nos limpian los vidrios? Que sea poco. Eso sin contar que casi siempre la moto la pone el chico. 
Sin contar las risitas burlonas de algunos que se escuchan cuando el joven llega mojadísimo con la comida gourmet o con la pizza. No lo hace porque quiere la aventura de pasar un charco, lo hace porque no tiene otra.Y ni mencionar lo mal pago que  está el chico que lleva el viagra o los medicamentos al señor que espera en su casa esa compra por teléfono en la farmacia. Farmacia que ha visto incrementados sus ingresos, al igual que los medicamentos, en porcentajes bochornosos y astronómicos. 
O también la otra disyuntiva de algunos comercios: “Si le pago más al pibe, me pierdo lo que gano evadiendo el IVA, no puede ser”.
“Es seguro esto de pedir por teléfono. Con la inseguridad que hay, lo mejor es que lo haga otro. Esto de salir a la calle es peligroso…si total te lo traen hasta donde uno esté y a cualquier hora…Eso sí que el chico no me vaya a llegar con el helado derretido o los cucuruchos rotos…sería un papelón”. 

Seguridad de algunos, inseguridad de otros. 
Esto no es inventado, esto es una repetición textual de lo que pasa todos los días.

Con esto no se pretende nada raro. Sólo condiciones de trabajo dignas y una torta (pedida o no a domicilio) mucho mejor repartida. Cada uno sabe de qué se trata. Es cuestión de no hacerse el distraído. Y no quejarse. Felices fiestas.





 

 

EXCELENTE OBRA LA IMAGEN DE VLADSTUDIO

 

NOVIEMBRE DE 2009 / EDITORIAL

Un poco de sentido común o un común poco sentido.

Quien esto escribe vive en la ciudad de Mendoza, famosa por el sol, el buen vino, el espíritu reservado y re-cerrado de su gente, su historia con San martín, su lucha contra el desierto convirtiéndose en un oasis, sus votos no positivos y sus hermosos paisajes, entre otras muchas cosas. 
También se destaca por sus casi 80 mil motos y el gusto de sus habitantes por ellas. Entre esas muchas cosas, ha tomado cierta fama lo difícil de su tránsito y de las autoridades que hacen cumplir las leyes que regulan el mismo. 
Para ejemplo sólo basta nombrar el reciente frustrado intento de un intendente por pretender hacer usar cascos con una calcomanía con la patente a todos los motociclistas. También está el ejemplo de algún legislador que basándose ejemplos erróneos pretende que todos los motociclistas se uniformen con un chaleco de plástico con reflectantes. Sin embargo, es de destacar que estás medidas dieron marcha atrás gracias a la movilización de un sector que, si bien se moviliza en moto, no se caracteriza por su movilización, valga el juego de palabras. Esto impidió que señalaran al motociclista con una prenda o marca que dice “este es un posible delincuente”. 

Así y todo, como hemos dicho varias veces, a pesar de ser una ciudad con muchas motos, siempre se ve al motociclista con cierto recelo, con cierta desconfianza. 
Muchos que andan en moto contribuyen a eso, hay que reconocerlo. Los que no respetan las mínimas normas de tránsito, los que arrancan espejos de autos con sus manubrios, los que ponen cara de niños enojados y creen que eso los habilita a quitarle los silenciadores a sus motos, cualquiera sea su tamaño, los que hacen picadas donde no deben. No hablamos de los que arrebatan carteras porque esos no son motociclistas, son ladrones que circunstancialmente andan en moto. Eso como autocrítica y puede haber mucho más.

Ahora…¿hay autocrítica del lado de funcionarios o de autoridades que deberían hacer cumplir la ley?  Esto viene al caso porque quien redacta esta nota anda casi constantemente en moto y entra y sale también constantemente de esa especie de ghetto, de lugar impoluto que parecería que pretende el intendente de Mendoza, colocando controles de tránsito en casi todos los posibles accesos a la ciudad y jactándose de la cantidad de motos que se secuestran y actas de infracción que labran. Claro, son números que publicados de cierta forma conforman a la gilada que cree que así se logra la tan ansiada seguridad personal.
En una de tantas entradas diarias a la ciudad, todo los días me detengo en uno de los controles, ya que mi lugar de trabajo se encuentra exactamente donde se instalan quienes controlan la documentación de los vehículos. 
Si bien el hecho es anecdótico, puedo asegurar que ya tres veces me ha sucedido lo mismo: dos con policías y una con un agente municipal de tránsito. Me refiero a que mi licencia me habilita para conducir automóviles, camionetas y motos de más de 500 centímetros cúbicos (llevo más de 30 años conduciendo). 
Lo cómico es cuando el policía o el agente de turno me dice que no puedo circular…¡porque llevo una moto de menos de 500 cc! Esto es cuando eventualmente conduzco una moto más pequeña. Ahí es cuando uno duda verdaderamente acerca de la honestidad o de la capacitación de quien solicita una licencia más “chica”(¿?) con una seguridad y cara de piedra que podría amedrentar a algún chico que entonces será un número más en las estadísticas de infracciones viales. 

Esto es sólo un ejemplo y me consta que hay varios más, ya que es algo común que se comente entre motociclistas. ¿Se puede, se debe, se quiere respetar una autoridad que pretende abusarse de uno por malicia o por ignorancia? No puede haber gente así haciendo que se cumplan las leyes. Por favor, funcionarios, funcionen haciendo que esto no suceda. 
Por otro lado, nada mejor que conocer bien nuestros derechos y nuestras obligaciones. Y a seguir reclamando cuando sea necesario.
Otra cosa: ¿No será tiempo de hacer que una sola ley de tránsito rija en todo el país?



¿ QUÉ TENEMOS PARA ESTE MES?

Además de los saludos y felicitaciones de muchos lectores, entre los que se cuentan nuestro amigo, viajero y Caballero de la corte del Rey Arturo, Sir Daniel Echeverría y el incansable trotamundos Emilio Scotto, lo cual nos halaga, tenemos éstas cosas:



EDITORIAL DE OCTUBRE DE 2009

SE TOMARON SABIAS MEDIDAS...DE FUERZA
 

 

Sepan disculpar si este editorial es un tanto disperso, pero es un poco así como están las cosas:

 
Siempre hemos dicho que al que anda en moto se lo ve distinto, aunque no lo sea. Se lo ve como raro o rara por el hecho de andar en dos ruedas y tal vez tener una actitud o un apariencia algo marcada. Por eso parece fácil tomar una medida que los identifique, que los individualice, que los discrimine.
Así lo entienden algunos legisladores y funcionarios que pretenden tomar medidas sin pensarlas y así lo entendió el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación), que calificó a lo de poner calcomanías y chalecos a los motociclistas como una medida discriminatoria, estigmatizante, arbitraria y persecutoria.
 
Es bueno que los motociclistas nos amparemos en lo que dice el INADI, como hemos dicho antes, tendemos todos a creer que la justicia es justa cuando falla a nuestro favor. Sería bueno que esto sirva para que tomemos como norma esto que ahora nos favorece, o sea, que no discriminemos, persigamos y todo lo demás a aquello que creamos distinto. Es decir: el de la moto grande discrimina al de la moto chica, el de las japonesas hace diferencias con las chinas, alemanas o inglesas (en realidad, una pavada...), se discrimina al que lleva una ropa sin marca, al que tiene piel oscura - si no es por estar en la nieve o en la playa- o al que vive en tal o cual barrio. No seamos hipócritas. Una cosa es la necesidad adolescente de tener un grupo de pertenencia y otra es mirar de costado al que no es como uno.
Lo cierto es que la unión y la movilización tuvieron sus frutos por ahora en este caso.
 
Como verán en este número, en Gran Bretaña también es tiempo de movilización de motociclistas.
Otra cosa. No nos gusta que nos llamen "motoqueros" porque se ve alguna connotación despectiva y de ahí a decir "motochorros", hay sólo un paso. Es increíble que hasta medios de comunicación centenarios usen la palabra "motochorro" para señalar a delincuentes que ocasionalmente andan en moto. Teniendo un idioma tan rico, es una vergüenza y una triste muestra de limitación en el uso de éstos términos. No vemos que se refieran a "politichorros", "automochorros", "funciochorros" o "emprechorros", ya que está de moda el invento de términos, pero estamos seguros que si se usaran en los medios estos términos, ocuparían mucho más lugar que el de "motochorros". Algo más y como para que no se diga que no hacemos autocrítica: es seguro que entre los que nos manifestamos en contra de medidas ilógicas NO hay arrebatadores en salideras bancarias, la mayoría son respetables ciudadanos. Lo que seguramente hay es "chorros" de guante blanco y no tanto que ocasionalmente andan en moto. Se sabe que no sólo se puede robar arrebatando una cartera...Pero eso es otro tema.
 
La marcha atrás en la medida de las calcomanías para los cascos es un paso adelante. Es un ejemplo para todo el país incluso. Esto se debe a la movilización de muchos pero tambien es cierto que al compromiso de pocos, que se movieron muy bien. Nuestro reconocimiento. Ahora, nada más por ahora, queda oponerse a la ridícula ley de los chalecos.
Sepan disculpar la dispersión.




 
 
 

 
18 DE SETIEMBRE DE 2009 / MANIFESTACION CONTRA CHALECOS Y CALCOS EN MENDOZA
NI CON CHALECO DE FUERZA...
Bueno, evidentemente hay temas que nos afectan a los motociclistas y que por ahí no pueden esperar una edición mensual para hacerse conocer. Si bien a las noticias de último momento las publicamos en la sección FLASH, el tema del avance de la medida de hacer obligatorio el uso de una calcomanía con la patente en el casco y el uso de un chaleco reflectante con -como si fuera poco- también la patente en la espalda por parte de la Municipalidad de Mendoza y de la Legislatura de la Provincia de Mendoza, amerita que publiquemos esto en nuestra "tapa".

Hoy al mediodía un grupo de motociclistas de todas las clases sociales y todo y tamaño de motos provocó un corte de la
calle 9 de Julio de la ciudad de Mendoza, frente a la Municipalidad. El motivo era tratar de hablar con alguna autoridad acerca de la medida que el municipio pretende implementar. 
El corte de calle terminó siendo a causa de las autoridades municipales,
ya que la convocatoria era para la explanada del edificio, con espacio de sobra, pero del interior de la municipalidad partió la orden de evitar que las motos estacionaran allí. Lo que sucedió entonces fue que las motos se agolparon en la calle y desde allí se hizo la protesta.

Previamente se entregó en mesa de entradas un petitorio que además explicaba las razones para oponerse a tal medida,
además de solicitar la atención de algún funcionario.Finalmente casi en la vereda el Jefe del Departamento operativo de la Dirección de Tránsito, Elio Ibarra expuso el punto de vista de la Municipalidad, ante lo cual se le manifestó que leyera los puntos refutables de la medida, que al decir verdad son abrumadores.

Sin embargo, el día anterior un grupo encabezado por la agrupación Choperas Mendocinas 8que se está moviendo muy bien
en el tema), se reunió con la Delegada en Mendoza del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), Licenciada Karina Ferraris. 
De la reunión surgió un comunicado de prensa con una expresión contundente de
preocupación en cuanto a las medidas que se pretenden imponer. En resumen, el comunicado califica a éstas como "estigmatizantes, discriminatorias, persecutorias y arbitrarias", agregando que las identificaciones de ese tipo se han quitado hasta del sistema penitenciario. 
O sea, hasta los números que antes identificaban a los presos se han dejado de usar. 

NUESTRA OPINION

Como hemos dicho en otro editorial, un poco más abajo: Guste o no, ser motociclista, andar en moto, es distinto. Por lo
menos se lo ve distinto a quien anda en una moto. No se dice " allí va el del auto". Se dice " ahí va el de la moto". Si es morochito y mal vestido, peor. Inmediatamente viene el calificativo. Hay otros que no distinguen directamente. 
Es, como
hemos dicho, contundente la declaración de la INADI. 

También es cierto que deberíamos hacer un poco de autocrítica y
reconocer que ahora nos gusta lo que dice esa institución, pero que todos tenemos algo de discriminador dentro nuestro. 
Quien esto escribe asocia la discriminación con dos actitudes previas: la ignorancia y el prejuicio. Y de esto hay mucho en este tipo de medidas que quieren tomar algunos. 
¿Recuerdan el poema de Bertolt Brecht? Ese que dice algo así:

«Primero se llevaron a los judíos,
pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas,
pero como yo no era comunista,
tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros,
pero como yo no era obrero tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales,
pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas,
pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen por mí,
pero ya es demasiado tarde.»

No somos números. Ni los motociclistas ni cualquier ciudadano. Cuando te ponen un número te despersonalizan, te hacen menos persona. Pasa uno a ser parte de una estadística más.
Me niego a eso.
Como me niego a que en mi casco se lea mi nombre, domicilio, estado civil y vehículo que poseo.todo en el tamaño de un
cartel.
Me niego a ir a un pub y juntarme en una mesa con el 453BNX, el 958HYB y mi otro amigo, el 309PGK y llamar al
mozo MOZ238, del que puedo y pueden otros, saber toda la vida con sólo una consulta desde una PC.
Me niego a dejar mi casco en un guardarropa y que a la vista de todo el mundo estén mis datos y los de la moto que está
afuera.
Me niego a ser imputado en algo que no tengo nada que ver si me gano la lotería o la bronca ajena de alguien que se pone mi
numero de patente en su casco para robar y lo atrapan o tan sólo anotan ese número.
Recuerden o vean la película Gran
Hermano, basada en libro de George Orwell  1984 (no confundir con los cerebros encerrados en un reality show). Donde un Gran Hermano totalitario todo lo veía, todo lo controlaba.
Verán hacia dónde
apunta todo esto.Y no es ciencia ficción. Es literatura de anticipación.
Aquí van algunas imágenes de hoy.

 






  SETIEMBRE DE 2009

BIENVENIDOS AL TREN

Ante todo, queremos agradecer. Las cosas se hacen con la gente que dice sí. Firmemente. Decididos. Decir sí no es la actitud complaciente de aprobar todo. Si no la de creer en algo nuevo, la de alentar un emprendimiento, la de apoyarlo aunque sea con una palmada. Esos son los que suman. Y son los que suman en todos los órdenes de la vida.  Por eso este es nuestro segundo número. Motomdz no quiere apoyos incondicionales. Quiere apoyos críticos, que hagan mejorar el sitio. Que exijan calidad. Que no se aguanten ni una sola falta de ortografía. Que quieran excelencia. 
Tanto los lectores como los sponsors. Sí, los sponsors. Porque tuvimos la actitud de no salir a buscar a nadie hasta saber que la respuesta y la crítica hacia lo que hacemos era satisfactoria. Primero queremos mostrar un buen producto, luego hablamos. 

Lo que no se necesita es la indiferencia, el desaliento, el decir  “¿y eso va a andar acá?”, en síntesis la mediocridad de dejar todo como está.

Por eso es que agradecemos y a la vez nos comprometen todos los deseos de éxitos, incluso de gente lejana geográficamente y que sólo nos conoce por lo que expresamos aquí. 
Gracias a la gente de Chile, de Buenos Aires, de Chaco, de Córdoba, de Mendoza. Tanto comerciantes como empresarios de la hotelería y el turismo, importadores y hasta asociaciones de motociclistas. Y por supuesto, a la familia y a los amigos, que son pocos –como deben ser- y suficientes como para anular cualquier indiferencia disfrazada de deseo de éxito.
La línea editorial esperamos que sea clara. Una moto no es todo en este mundo, pero desde el espacio que ocupa daremos nuestra opinión siempre.

 

Veamos entonces que traemos en este número:



 

 

 


AGOSTO DE 2009

NOS PRESENTAMOS

Este sitio es para todos. Cuando nos referimos a todos, es literalmente así. Claro que quienes entren seguramente tendrán algo que ver con el mundo de la moto, sean éstas de dos, tres o cuatro ruedas, porque la definición de moto va más allá de la cantidad de ruedas sobre las que se esté.
Muchos conducirán, a otros les gustarán, otros venderán y/o comprarán y también habrá quien las extrañe.

Nuestra mente tiende a clasificar a la gente. Es fácil decir que están los motociclistas clásicos, pisteros, off-road, amantes del custom, de las marcas, los que trabajan en ellas, los que trabajan para ellas, los amantes de las naked, las dual-sport, las touring, supermotard, caferacer, streetfighter, mal educados, suicidas, generosos y cuanta variante se nos venga a la cabeza. 
En motomdz pensamos que hay tantas clases de motociclistas como, valga la redundancia, motociclistas hay. 
Uno puede ir en una moto de 48c.c o en una de 2300c.c, pasando por todas las variantes posibles, pero es -o debería ser- la misma persona en cualquier moto o como peatón o como conductor de auto. Lo que une a todos los motociclistas creemos que es la pasión por andar en ellas. Algo inexplicable para quien no ha subido alguna vez a alguna.
Este sitio es tanto para el que trabaja en una moto, como para el que  pasea en una, sin olvidar a quien viaja, compite o sólo la usa para trasladarse.

También seremos tanto el eco del grito de quien sufra alguna injusticia de parte de quienes deben impartir justicia, como el de la voz que te dice que uses casco, que estés equipado, que seas prudente, aunque ya estés mayorcito para consejos. La idea es que quien entre aquí encuentre incluso más de lo que busca. Quien entre buscando repuestos, los encontrará. Pero también encontrará accesorios que se usen en viajes por rutas o fuera de ellas. Y anécdotas e historias de gente que viaja. Y fotos de esas motos. Y los lugares donde las venden. Y los puntos a favor y en contra de cada moto. Y lo que hay que mirar antes de comprar una. Y opiniones. Y rendimientos. Y mapas. Y fotos de lugares. Y recomendaciones. Y sitios donde comer o dormir. Y equipamiento. Y tantas cosas más... La idea es que al entrar a motomdz.com.ar  tengas la sensación de estar en un camino donde a cada paso, a cada lado, se encuentre lo que uno busca y todavía más.

 


RESUMEN DE NOTAS 

QUE TENEMOS POR AQUÍ...

En este primer número vamos a ver un resumen de la historia de algunas de las marcas más representativas del motociclismo. Aclaramos que es resumen porque en verdad la historia de cada una es muy rica y da para escribir mucho más, pero nos concentramos en este caso en el comienzo, en cómo nacieron. Nos daremos una vuelta por las novedades que veremos en 2010, así también como también abordaremos el tema del frío y la sensación térmica que se sufre en la moto. Abrimos el debate acerca de la seguridad, tanto personal como vial. Analizamos la polémica medida de pretender uniformar a los motociclistas con chalecos reflectantes ya en curso en la provincia de Buenos Aires.
Una de las cosas que más le gusta a un motociclista es viajar y es por eso que contamos historias de viajeros, en este caso la de Emilio Scotto, quien dio la vuelta al mundo dos veces solo en una Honda GoldWing 1100 de 1980. Sin duda tendremos más historias : hay muchos viajeros y queremos que haya más. Incluimos un informe acerca de las motos gasoleras, que así como pasa en los autos, van teniendo un notable desarrollo tecnológico. Para entretenernos un poco, hablamos de la presencia de las motos en el cine, algunas han sido grandes motos, otras han sido grandes películas y en otros casos fueron para olvidar las dos cosas. No confundir con los papelones de película que pasan algunos en sus motos... Este tema se seguirá tratando ya que es mucho el material, son interesantes los detalles y va dedicado a los motociclistas cinéfilos. Les contamos también acerca de un interesante libro que une dos cosas que parecen tan dispares como la filosofía y el mantenimiento de la moto. Para finalizar y para demostrar que, si el mundo está loco, el del motociclista está todavía un poquito más, les dejamos la nota insólita del mes, como para morirnos literalmente de la risa. Ya saben que pretendemos que todo lo que busca el motociclista lo encuentre en este sitio, así que para eso estamos. Encontrarán también la cotización al momento de las principales monedas, el estado y pronóstico del tiempo y las distancias por ruta entre cualquier punto del país. La actualización será constante, así que no se queden sólo con esto. Hasta la próxima.
 

 
   OPINION           

 NO A  LOS CHALECOS (1)

El 21 de junio pasado se publicó en el diario Los Andes de Mendoza la siguiente nota. Nos gustaría que la lean atentatemente para después opinar:

"Desalentar el accionar de los ladrones en moto es más sencillo de lo que parece. En Colombia lo lograron. Acá hay un proyecto de ley que los legisladores no motorizan
Hacia fines de los '90, en Colombia, los casos de sicarios en motos (asesinos a sueldo que ejecutaban a sus víctimas en la calle usando al acompañante como disparador) se habían transformado en un dolor de cabeza para las autoridades. Las parejas de sicarios se metían en motos por el centro de las grandes ciudades, mataban y escapaban.

El casco protector hacía las veces de máscara y las motos o no tenían patentes o bien los sujetos las colocaban al revés. Los crímenes se sucedían a diario.

Pero las autoridades colombianas -que nadie puede asegurar que sean mucho más listas que las argentinas- pensaron y pensaron y hacia principios de 2001, en las principales ciudades -como Medellín, Cali, Bogotá o Pereira- nadie, por ley, nadie podía llevar acompañante en una moto.

Inicialmente, la medida fue resistida y la ley se mejoró en 2002 con el permiso para transportar acompañante (además se hizo extensiva a todo el territorio nacional). La misma solicitaba, a saber: 1- Casco de seguridad especial identificado en la parte posterior con el número de patente de la moto con características reflectivas. 2- Chaleco reflectivo identificado con el número de patente de la moto en la parte anterior y posterior. Para el caso de trasladar acompañante, también debe utilizar casco y chaleco de seguridad. 3- La obligatoriedad de usar casco y chaleco durante las 24 horas del día..."

El resultado fue una baja importante en los homicidios que los sicarios cometían por las calles, como así también en los accidentes de tránsito. Hoy, los crímenes cometidos con esa metodología casi han desaparecido de Colombia.

En Argentina no hay sicarios (al menos de esas características) pero sobran los motochorros (ladrones que montados en motos ágiles y livianas cometen asaltos y arrebatos, especialmente las dolorosas salideras bancarias). Igual nada se ha hecho para evitar que, en este caso, un medio de locomoción sea utilizado para facilitar un delito.

Según estadísticas que manejaba la Policía local hasta hace dos años, las dos grandes bandas que asolaban la provincia actuaban, en un 40 por ciento de sus hechos, apoyadas por motos. De ese 40 por ciento, se concluía que en la mitad los ladrones usaban armas.

En ese mismo estudio se hace referencia a que el 80 por ciento de las motos secuestradas en la vía pública tienen que ver con problemas de documentación y no con el no uso de cascos o faltas de tránsito

En Mendoza hubo un proyecto de ley que de momento no ha despertado el interés de los legisladores, los que deben creer que el problema no reviste mayor relevancia. El hacedor inicial de esa idea -basada en la experiencia colombiana- fue el licenciado en Seguridad Pública Fabián Moyano. Moyano se la acercó al senador demócrata Carlos Aguinaga."

"El uso de las motos a la hora de alejarse del sitio del suceso sirve porque este ardid opera en grandes concentraciones urbanas, zonas comerciales y entidades financieras y bancarias, por lo general en las mañanas en horarios pico, cuando la cantidad de gente es importante y la concentración del tránsito también; por lo tanto, el uso de una moto ofrece a los delincuentes dos ventajas importantes: primero la maniobrabilidad, teniendo en cuenta que las motos permiten desplazamientos rápidos y ágiles y huir en minutos, muchas veces de contramano o sobre las veredas."

"Segundo: los motochorros cuentan con el factor sorpresa a favor a la hora de los arrebatos o asaltos, ya que pasan desapercibidos y muchas veces no pueden ser identificados por sus víctimas por llevar cascos o algún elemento que tape su rostro, permitidos para conductores de motos cuando hay bajas temperaturas (pasamontañas, gorros, bufandas, etc.)", indica el hacedor de la idea.

La ley que duerme

En la Legislatura existe un proyecto de ley presentado hace más de un año: el 16 de mayo de 2008. Lo hizo el senador Aguinaga, basado en el trabajo de Moyano y en la experiencia colombiana. El proyecto promueve la modificación de la Ley 6.082 de Tránsito y Transporte (ver aparte).

Pero el proyecto pasó a la comisión de Legislación de Asuntos Constitucionales (si alguien no sabe qué es esto no será el único), y desde entonces nada se sabe de ella. Según Aguinaga, "nosotros propusimos tratarlo sobre tablas (que es hacerlo con rapidez, sin intermediarios como las comisiones, es decir, en el recinto), pero desde el oficialismo nos indicaron que esperaban un dictamen del Poder Ejecutivo para ver qué pasaba". Bueno, ese dictamen nunca llegó.

Otro legislador que se interesó por el tema fue el diputado Daniel Cassia (PJ), pero lo suyo estaba vinculado a un Plan de Seguridad que presentó ante Cobos y Jaque, cada uno a su tiempo. Lo de Cassia no fue un proyecto de ley y estaba orientado más a poner el ojo en los trabajadores de las empresa de Seguridad, en el personal de los bancos, para frenar a los motochorros.

"La problemática del robo a la salida de los bancos y/o motochorros no requeriría de una ley especial, sino de coordinar las acciones, que permitan su abordaje en función de controles efectivos, sostenidos en el tiempo, y sorpresivos, aplicados por brigadas especiales que apunten a personas que ingresen en moto a la ciudad o a los cascos centrales de los departamentos", dice Cassia en su escrito.

"¿Qué fue del proyecto de Aguinaga o de la idea de Cassia? Nada."

Aquí abajo, nuestra opinion al respecto.

 

 CHALECOS

NUESTRA OPINION

Seamos claros. El que anda en moto es diferente. Distinto. No decimos que mejor ni peor. Pero es así como se siente. Diferente. Lo siente la gente y quien se sube orgulloso a su moto. Lo que pasa es que lo que es distinto llama la atención y a veces molesta. Se dice "ahí va el de la moto...". No se dice "ahí va el del auto..." Inmediatamente se le saca una radiografía y se trata de que cuadre en algún parámetro mental. Si no cuadra, desconcierta aún más. Ni que decir si el que va en la moto es morochito, tiene arito y no lleva ropa de marca. De ahí a decir que "en algo andará" o  si le pasa algo, que " por algo habrá sido" hay sólo un paso. En realidad el tipo anda en una moto de 50 c.c ó de 1200 c.c, vieja o nueva, cara o barata sencillamente porque es lo que quiere, lo que puede o lo que le dejan hacer.
Aquellos que redactan las noticias dicen "la mayoría de los arrebatos se hacen en moto". Los fanáticos paranoicos de la seguridad escuchan o leen " la mayoría de los que andan en moto, roban con arrebatos". De ahí a decir que "los que andan en moto son ladrones" hay muy poco. Y así nos fué con las generalizaciones, con perdón de la palabra.
Entonces viene la idea de algún genio: hay que marcar a los de las motos. ¿Que quieren hacer? Copiar una ley de Colombia y uniformar a todo el que anda en moto con un chaleco.
Estamos en tiempos en los que, como dice el excelente escritor Guillermo Cieza, "la paranoia se disfraza de prudencia, la tilinguería de buen gusto y el certificado de defunción de los sueños sirve para sacar el carnet de normalidad". Esto es colocar un identificador.
Ahora tratemos de ver algunos argumentos para refutar la idea de ponerle un chaleco a los motociclistas:
Dicen: "el 50% de las salideras bancarias se hacen en moto". Bueno, entonces pongámosles chalecos con el DNI a todos los peatones y así cubrimos el 100%. Además, se acabarían los robos de los carteristas, ya que por el uso del chaleco no se perderían entre la gente...
Hay una ley nacional que estipula el tamaño, color y ubicación de la patente para que sea visible. Si no es así, entonces habría que cambiar la ley.
El 100% de los secuestros express y asaltos a transportes de caudales se hacen en auto. Con esa lógica, habría que ponerle a cada auto una lona reflectante con la patente sobre el baúl.
Se ha escuchado a algunos funcionarios macristas decir que "hay que controlar las Transalp, las CG y las Smash y prohibir el uso de mochilas..." Bueno, habría que ver quien se anima a prohibir el uso de mochilas porque cubren la patente del chaleco, así como los baúles y los respaldos de muchas motos...
En Colombia se prohibió el transporte de acompañante por los asesinatos con sicarios tanto de la guerrilla como del narcotráfico. ¿Acaso pretenden hacer lo mismo aquí?
Los delitos se hacen con motos robadas..¿O no lo saben? Ahora, los motochorros sólo deberán trabajar un poquito más y después de robarnos la moto, llevarse el chaleco y el casco, o sea todo el combo, para poder estar tranquilos. Claro que habrá mas casos de asesinatos para robar dichos elementos.
Los daños que podría traer la confusión con los chalecos reflectantes en un accidente donde haya médicos, policías, agentes de tránsito, trabajadores de obra y motociclistas vestidos de la misma forma es inimaginable.
En un país donde hay desde documentos a diputados truchos...tan dificil no va a ser comenzar la fabricación de chalecos truchos. Claro, la policía tomará nota del delincuente y su matrícula, la cual no va a existir o va a poner en problemas a gente inocente...
Cuando llueva, seguramente habrá que ponerse el chaleco sobre el impermeable...
Quien tenga dos motos deberá tener cuatro cascos con la respectiva patente, lo que llevaría a querer  a economizar en el gasto, lo que a su vez implicaría un riesgo mayor al usar cascos de menor calidad.
Tan bien marcados, los motociclistas serían presas fáciles tanto en casos de gatillo fácil como para otro tipo de delincuentes...
Ya por ley es obligatorio llevarlos en la provincia de Buenos Aires en los autos para usarlos cuando uno se baja en el camino...
Señores: pidamos que nuestros legisladores piensen un poco más que el actual gobernador bonaerense y el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires...
Los motociclistas no son animales para ser marcados. Es cierto que hay algunos que lo parecen por su forma de conducir, pero igual se comportarían al mando de un micro, un auto o un camión. Claro, teniendo una licencia que se consiga con sólo una vueltita y respondiendo preguntas tontas. Pero esa es otra historia...

 



SEGURIDAD

 

 Entre el deber ser y lo que es.

Si vamos a hablar del tema, seguramente será para polémica y la verdad es que nada mejor que la discusión y el intercambio de ideas para sacar algo en limpio, algo que nos sirva a todos. Por eso con gusto tenemos abierto el correo para publicar las opiniones de quienes leen esto.
Tirar el tema de seguridad a la mesa no es fácil, es relativo y depende de quien lo encare. Sin embargo, vamos a tratar de hablar de motos, que es el tema del que se ocupa este medio que es medio porque no llega a ser un entero de comunicación. pero veamos algunos ejemplos para darnos cuenta de lo complicado del tema.
Si hablamos de seguridad jurídica, para las empresas extranjeras significa poder llevarse todo, hacer lo que se les antoje y no pagar impuestos. Entonces sí dicen que hay seguridad jurídica (para ellos).Claro, esa seguridad traerá inseguridad para todos, porque los impuestos que deberían pagar, deberían ir para combatir la inseguridad en general. Eso, si no quedan en el camino. Si hablamos de seguridad jurídica pero a menor escala, se nos viene a la cabeza que lo lógico es que el que cometa una falta o un crimen, lo pague como la ley dice, debería decir o como nos gustaría a nosotros que esa persona lo pague aunque no esté en la ley o como nos parece que el juez debe interpretar la ley. Tendemos a pensar que se hace justicia cuando el fallo nos favorece... ¿ O no es así ? A nadie le gusta que lo dañen y eso quede impune y nos da placer quedar impunes cuando es uno el que se mandó la macana.
Si hablamos de , por ejemplo, seguridad alimentaria o el derecho a ella, bueno, ya sabemos cuantos millones no la tienen y si no lo sabemos es porque no queremos o no nos importa. Total, "queda tan lejos el mundo..." diría Susanita de Mafalda. A veces basta con darnos un baño en las aguas de ese río purificador llamado limosna.
Si hablamos de seguridad personal, el tema también cambia según quién opine. La seguridad pública es mala, no sabemos quienes nos defienden y quienes no, hay muchas zonas grises donde se confunden unos con otros. La violencia en la calle llevó a muchos a refugiarse en barrios privados, donde a su vez se está a merced de seguridad privada y donde también ocurren delitos pero que van desde el encubrimiento total hasta la cobertura mediática total. Sin contar con los  que van de visita y se ofenden por ser pasados por interrogatorios propios de enemigos cuando en realidad se trata de ir a ver amigos.
Si hablamos de seguridad vial, bueno, ya nos vamos acercando al tema que nos trajo aquí. Todos tenemos algún conocido que ha sido víctima de algún robo, sino nosotros mismos. Es feo. La impotencia que invade es conocida. Nos cuesta lo que tenemos y nos duele no tenerlo más. Y por si fuera poco, debemos estar agradecidos de no ser lastimados o sencillamente de estar vivos. Cuando tenemos hijos, peor. Cuando tenemos hijos que andan en moto, nos cansamos de decirles que entreguen todo, que no se resistan y mil consejos, lo cual tampoco es garantía de nada. Quizás nuestra moto es producto de 500 sueldos, o tal vez de sólo una parte de uno solo o producto de un pequeño esfuerzo. Quizás algún seguro se haga cargo, en la mayoría de los casos no es así. Quizás la víctima la usa para los días lindos, o tal vez sea el unico medio de movilidad e instrumento de trabajo que tenga. Esto no está en discusión, son realidades distintas. Digamos que está todo bien, por ahora. Pero no queremos más de esta inseguridad. Ni de la otra. De la que provocamos o somos victimas al movernos por las calles. La de los chicos de los delivery que andan como verdaderos tarados por lo menos por dos causas: o se creen grandes pilotos por arrancar espejos y no ser agarrados o deben andar a mil por lo mal pagos que están y por el perverso sistema de "lo necesito ya, no importa cómo y no me cobrés caro" que imponen algunas empresas. La de los autos viejos sin luz, sin frenos, sin seguro con conductores sin el mínimo respeto. O la de las 4x4 conducidas por señoras "fashion" que no tienen la menor idea de la potencia y el tamaño de lo que manejan, total, el seguro "me cubre todo". Quien esto escribe lleva más de 30 años conduciendo  y ha sido víctima tanto de uno como de otro ejemplo. Parece ser que todo vale. Que el pez grande se come al más chico. Que el micro se le tira encima a la camioneta, ésta hace lo mismo con el auto, éste se le tira a la moto y hasta la moto se le tira  a la bicicleta o al peatón. Después ese mismo peatón tal vez se suba a un auto y continue este círculo vicioso. O tal vez la esposa o el hijo del conductor de micro tengan una moto y pasen a formar parte de esto. Todos estamos involucrados. Todos sabemos que a veces, cuando se comete un error, basta con una seña pidiendo disculpas y seguir con más cuidado para que todo quede ahí. Todos sabemos también que si cometemos un error y no lo admitimos y sobre ello, atacamos al que fue atacado, lo único que logramos es o humillar al otro o una reacción a veces más violenta. Una espiral. Un circulo vicioso. Transformarlo en círculo virtuoso es nuestro deber. Pensemos qué es causa y qué es consecuencia en todo esto. Seguridad, inseguridades. 
¿ No será que la seguridad de algunos engendra la inseguridad de otros? Volvemos al tema del principio de la nota. ¿ O tal vez la inseguridad de muchos  es la seguridad de pocos? Discutámoslo. Serán bienvenidas todas las opiniones. Ah! La imagen de aquí a la derecha, ese lugar tan lindo para recorrer en moto,  es también parte del muro que divide México de Estados Unidos, que además hace sentir un poco más seguros a los vecinos del norte.

 

 

 

 

  
 



 

 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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